"Desechar una idea es como abrir un paquete con semilllas de flores y tirarlas porque no son lo suficientemente bonitas." Arthur VanGundy
Las ideas para crear historias son diferentes de las ideas prácticas para resolver problemas. Una idea semilla es aquella idea que contiene la potencialidad de generar una historia de ficción. Para que una idea semilla germine, debe plantarse en terreno fértil y dejarla en paz para que complete su ciclo de incubación.
La idea para crear una historia siempre será el resultado de un proceso. Los ansiosos siempre tenemos problemas con esta fase del proceso creativo que me gusta llamar “incubación de la idea”.
A mí, por ejemplo, me cuesta muchísimo esperar a que una idea se expanda naturalmente. Mi primer impulso siempre es comenzar a planear la trama de la historia, no importa si solo tengo un personaje y una idea muy general de lo que podría llegar a sucederle.
Con el tiempo y la práctica aprendí a respetar los tiempos de mi imaginación. Una idea (o un conjunto de ideas relacionadas) debe expandirse libremente hasta cierto punto antes de poder recogerlas y organizarlas lógicamente en un plan.
Estoy bastante acostumbrada a recibir consultas sobre temas de creatividad. Una de las preguntas que nunca dejan de surgir en cada conversación es: ¿cómo hacer para que lleguen las ideas o, a la inversa, cuál es el camino para llegar a las grandes ideas?
Algo que aprendí de un gran maestro, y que ha sido fundamental en mi vida como lectora profesional y escritora, es el siguiente concepto:
Para tener ideas antes hay que cultivar la voluntad de tener ideas.
Con la voluntad de tener ideas tú puedes elegir qué material le envías al subconsciente para que éste se ponga a trabajar de inmediato. ¿Y de qué manera trabaja nuestro subconsciente? Imagina una coctelera que mezcla y relaciona imágenes y estímulos de múltiples maneras, y cuyo resultado es un brebaje cuyo sabor un momento antes no existía.
El mundo está lleno de estímulos. Nuestra vida cotidiana nos brinda cientos de oportunidades para ejercitar la creatividad y generar nuevas historias. Pero si no ejercitamos conscientemente la voluntad de captar esos estímulos para transformarlos en algo nuevo, si no entramos en un estado de ánimo creativo, la mayor parte de las oportunidades nos pasarán inadvertidas.
La imaginación es una habilidad que debe ejercitarse constantemente. Si eres lectora, ya tienes una gran ventaja sobre quienes no lo son que puedes explotar a la hora de captar nuevos estímulos y generar ideas.
Sin embargo, para entrar en ese estado de ánimo creativo que hace florecer las historias hay que hacer un esfuerzo adicional. Si ya tienes el hábito de leer libros y la capacidad excepcional de disfrutar y emocionarte con historias y personajes de ficción, ¿por qué no hacer la prueba de llevar esa capacidad un paso más allá y leer el mundo de la misma manera que lees un libro?
Comienza a observar la realidad que te rodea con ojos de lectora y te llevarás una gran sorpresa. Intenta expandir tus intereses a todos los órdenes de la vida, no le pongas límites a tu curiosidad. Métete donde no te llaman y ejercita diariamente tu capacidad de asombro.
Mi herramienta preferida para entrar en el estado de ánimo creativo es hacer preguntas. Cada vez que algo me llama la atención, por más trivial que pueda parecer a primera vista, me detengo un minuto para hacerme ciertas preguntas.
Las preguntas que puedes hacer son ilimitadas y cada uno tendrá las suyas, pero yo personalmente he obtenido los mejores resultados con las siguientes:
¿Por qué?
¿Quién o qué?
¿Qué tal si...?
¿Qué sucedería entonces?
Por ejemplo, ayer martes bajé a la playa muy temprano por la mañana. Mi hijo se levanta antes de las siete a.m., y para las ocho ya está tan aburrido que no quiere otra cosa que ir la playa.
Generalmente la gente no llega a la playa hasta las nueve de la mañana, de modo que la playa estaba casi desierta. Mientras desayunaba divisé un coche que se acercaba por la orilla del mar. Venía muy despacio, dejando marcas profundas en la arena mojada, y lo conducía una mujer.
Me llamó la atención que se atreviera a bordear el mar con ese coche. No era un jeep, era un automóvil de lo más corriente. Pasó frente a nosotros y siguió camino hasta perderse a lo lejos.
Entonces me quedé pensando en la escena que acababa de ver y apliqué la primera de las preguntas:
¿Por qué estaba esa mujer conduciendo por el medio de la playa un día martes a esas horas?
Lo primero que se me ocurrió fue que podría estar huyendo de alguien. O tal vez podría estar buscando algo que había perdido por la noche.
Ahora podríamos tomar la respuesta que dimos y transformarla a su vez en pregunta: ¿Podría estar la mujer huyendo de alguien? Si respondo afirmativamente, puedo continuar con el proceso volviendo a preguntar:
¿Por qué necesita huir?
Porque hay alguien que se ha propuesto darle caza.
O porque acaba de hacer algo que no debía.
O porque hay algo en esta ciudad que la agobia y la impulsa a cambiar de vida.
Como ves, cada respuesta tiene la capacidad de generar más preguntas que, a su vez, son ideas potenciales de nuevas historias.
Sigamos adelante con las restantes preguntas:
¿Quién es la mujer?
Después de pensarlo un momento, se me ocurrió que aquella mujer podría ser la ex mujer o la amante del guardavidas del balneario. Eso podría explicar que estuviera recorriendo la playa en su vehículo.
En pocos minutos ya hemos dado con un personaje y con su motivación inmediata. ¿Cuál es el paso siguiente? Ampliar y proyectar la situación con las siguientes preguntas:
¿Qué tal si necesitara encontrar al guardavidas para salvarle la vida a su ex marido o amante?
Tal vez necesitara darle el aviso de que su vida corre peligro antes de marcharse definitivamente de la ciudad. O tal vez su idea ha sido desde un principio llevárselo con ella lejos de allí.
Muy bien, supongamos que aceptamos esta última opción...
¿Qué sucedería entonces?
De aquí en más, solo necesitaría proyectar la línea que he trazado y seguir la dirección hasta el siguiente punto.
Se me ocurre que podría aplicar un giro de ironía dramática y que, luego de recorrer un buen trecho con su automóvil, la mujer finalmente encuentre a su ex marido envuelto en la espuma de la orilla, sin conciencia, tal vez ahogado.
Estos elementos, generados gracias al poder de unas pocas preguntas precisas, podrían constituir el disparador de una historia romántica de suspense.
Imagina las historias que te esperan detrás de las circunstancias más triviales de la vida cotidiana. Sal a dar un paseo por los alrededores de tu casa y prueba a ejercitar estas preguntas sobre algunas escenas o imágenes que llamen tu atención.
Quizás a la vuelta de la esquina encuentres la historia que tanto tiempo has estado buscando.
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